Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland La esperanza de obtener más dinero a cambio del plato hizo que Aladino lo sacara de debajo de la ropa y lo mostrase al orfebre El viejo, que supo que el plato era de plata fina nada más verlo, le preguntó si había vendido otros semejantes al judío y cuánto le había pagado él por ellos. Aladino le dijo ingenuamente que había vendido doce y que no había recibido del judío más que una pieza de oro por cada uno. «¡Ah, el ladrón!», exclamó el orfebre. «Hijo mío», añadió, «lo que está hecho está hecho, no hay que darle más vueltas; pero, haciéndote ver lo que vale tu plato, que es de la mejor plata de la que nos servimos en nuestras tiendas, sabrás hasta qué punto te ha engañado el judío.»
El orfebre tomó la balanza; pesó el plato; y, tras haber explicado a Aladino lo que era un marco de plata, cuánto valía y sus subdivisiones, le hizo notar que, según el peso del plato, valía sesenta y dos monedas de oro, que le pagó al instante. «He aquí», dijo, «el justo valor de tu plato. Si lo dudas, puedes dirigirte a aquel de nuestros orfebres que te plazca; y si te dice que vale más, te prometo pagarte el doble por él. Nuestra ganancia consiste en la elaboración de la plata que compramos; y eso es lo que los judíos, incluso los más justos, no hacen.»