Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland El bando hizo nacer en Aladino la curiosidad de ver a la princesa al descubierto; pero no podía satisfacerla más que introduciéndose en una casa amiga y mirando a través de una celosía, lo que no le bastaba, pues la princesa, según la costumbre, debía llevar el rostro velado al encaminarse a los baños. Para salirse con la suya, ideó una estratagema que tuvo éxito: fue a colocarse detrás de la puerta de los baños, que estaba dispuesta de manera que no podía dejar de ver a la princesa venir de cara a él.
Aladino no tuvo que esperar mucho tiempo: la princesa apareció y él la vio venir a través de una rendija lo bastante grande como para ver sin ser visto. La acompañaba una gran multitud de sus doncellas y de eunucos que caminaban a su lado y detrás. Cuando estuvo a tres o cuatro pasos de la puerta de los baños, se quitó el velo del rostro, que la estorbaba mucho, dando así lugar a que Aladino la pudiese ver a sus anchas, tanto más cuanto que venía derecha a él.