Las mil y una noches segun Galland

Las mil y una noches segun Galland

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hasta entonces Aladino no había visto ninguna mujer con el rostro descubierto a excepción de su madre, que era ya entrada en años y no había tenido nunca un semblante lo suficientemente agradable como para hacerle pensar que las otras mujeres fuesen más bellas. Podía haber oído decir que las había de una belleza sorprendente, pero sean cuales sean las palabras que se empleen para realzar el mérito de una belleza, nunca producen la impresión que provoca la belleza misma.

Cuando Aladino hubo visto a la princesa Badrulbudur, olvidó la idea que se había hecho según la cual todas las mujeres debían parecerse más o menos a su madre; cambiaron completamente sus sentimientos y su corazón no pudo evitar inclinarse por entero hacia el objeto que acababa de fascinarlo. En efecto, la princesa era la más bella morena que se pudiese ver en el mundo: tenía los ojos grandes, vivos y brillantes, la mirada dulce y modesta, la nariz bien proporcionada y sin defectos, la boca pequeña, los labios bermejos y encantadores por su agradable simetría; en una palabra, todos los rasgos de su cara eran de una perfecta regularidad. No debemos, pues, extrañarnos si Aladino quedó deslumbrado y casi fuera de sí a la vista del conjunto de tantas maravillas que le eran desconocidas. Con todas estas perfecciones la princesa tenía, además, una figura armoniosa, un porte y un aspecto majestuoso que, sólo con verla, le atraían el respeto que le era debido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker