Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Cuando la princesa entró en los baños, Aladino permaneció durante algún tiempo muy conmovido y como en éxtasis, esforzándose en recrear y en imprimirse profundamente en el pensamiento la imagen de un objeto que lo había fascinado y penetrado hasta el fondo del corazón. Volvió por fin en sí; y considerando que la princesa había pasado y que era inútil permanecer allí para volverla a ver a la salida de los baños, pues le daría la espalda y llevaría puesto el velo, decidió abandonar su escondite y regresar a casa.
Al volver, Aladino no logró mantener ocultas su turbación y su inquietud lo suficiente como para que su madre no se diese cuenta.
La sorprendió verlo tan triste y meditabundo, en contra de su costumbre; le preguntó si había sucedido algo o si se encontraba indispuesto. Pero Aladino no le dio ninguna respuesta y se sentó indolentemente en el sofá, donde continuó en la misma situación, preocupado tan sólo en recrear la encantadora imagen de la princesa Badrulbudur.