Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Su madre, que preparaba la cena, no insistió más. Cuando estuvo lista, se la sirvió a él en el sofá y se sentó a la mesa; pero, al darse cuenta de que su hijo no le prestaba la menor atención, lo exhortó a comer y sólo a costa de grandes fatigas se salió con la suya. Aladino comió mucho menos que de costumbre, con los ojos siempre clavados en el suelo y en un silencio tan profundo que no le fue posible a su madre obtener de él la más mínima palabra acerca de todas las preguntas que le hizo para tratar de saber la razón de un cambio tan extraordinario.
Después de la cena, quiso volver a preguntarle la razón de tan grande melancolía; pero no consiguió averiguar nada y Aladino decidió irse a acostar antes de darle a su madre la menor satisfacción al respecto.