Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Sin examinar cómo el muchacho, prendado de la belleza y de los encantos de la princesa Badrulbudur, pasó la noche, recordaremos tan sólo que al día siguiente, sentado en el sofá frente por frente de su madre, que hilaba algodón como de ordinario, le habló en estos términos: «Madre mía, rompo el silencio que he guardado desde ayer, a mi regreso de la ciudad; te ha causado pena, lo que no me ha pasado desapercibido. No estaba enfermo, como me ha parecido que creíste, y no lo estoy ahora; pero no puedo decirte lo que sentía; y lo que todavía siento es algo peor que una enfermedad. No sé bien de qué naturaleza es este mal; pero no dudo de que lo que vas a oír te lo dará a conocer. En ese barrio no se ha sabido», continuó Aladino, «y así tú no has podido saberlo, que ayer la princesa Badrulbudur, hija del sultán, fue a los baños a la hora de la siesta. Conocí la noticia paseándome por la ciudad. Se publicó la orden de cerrar las tiendas y de retirarse cada uno a su casa, para rendir a la princesa el honor que le es debido y dejarle el camino libre en las calles por las que debía pasar. Como yo no estaba lejos de los baños, la curiosidad de verle el rostro descubierto hizo nacer en mí la idea de irme a colocar detrás de la puerta de los baños, pensando que se quitaría el velo a la entrada. Conoces la disposición de la puerta, así que puedes juzgar por ti misma que la podría ver a mis anchas si sucedía todo lo previsto. En efecto, se quitó el velo al entrar y tuve la dicha de ver a la gentil princesa con la mayor satisfacción del mundo. Éste es, madre mía, el único motivo del estado en que me viste ayer cuando volví de la calle y la razón del silencio que he guardado hasta ahora. Amo a la princesa con un amor de una violencia tal que no sabría expresártela; y como mi pasión viva y ardiente aumenta a cada instante, siento que no puede ser satisfecha sino por la posesión de la gentil princesa Badrulbudur, lo que hace que haya tomado la decisión de pedirla en matrimonio al sultán.»