Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El dolor y la sorpresa hiciéronme caer desvanecida, y cuando volví en mí noté que tenía toda la cara ensangrentada. La vieja que me acompañaba, sumamente afligida por mi desgracia, trató de consolarme y me dijo:

—Mi buena señora, perdonadme; yo tengo la culpa de lo que os ha sucedido. Os conduje a casa de ese mercader porque es de mi país y no podía sospechar que fuese capaz de semejante maldad. Pero yo os daré un remedio que os curará por completo al cabo de tres días, sin que quede ni huella del mordisco.

En cuanto estuve en casa volví a desmayarme. La vieja, entretanto, me aplicó su remedio y cuando me recobré me metí en cama.

A la noche volvió mi marido, y viendo que yo tenía la cabeza vendada, me preguntó la causa. Le respondí que era jaqueca, pero no le convenció mi excusa; encendió una luz, y al ver que estaba herida en la mejilla, me dijo:

—¿Quién te ha hecho esto?

No me atreví a confesarle la verdad y le contesté que venía tras de mí un hombre conduciendo un borrico cargado de escobas y que al volverme distraídamente me causé yo misma la herida al chocar con la carga y caer al suelo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker