Las mil y una noches
Las mil y una noches Mientras que esto ocurría en casa de Chemsedin Mohamed, había este Visir ido a Palacio para dar cuenta al Sultán del éxito venturoso de su viaje. El Sultán quedó tan prendado con la narración de aquella historia asombrosa, que la mandó escribir para que se conservara esmeradamente en los archivos del reino. Luego que Chemsedin Mohamed volvió a casa, se sentó a la mesa con toda su familia, pues había mandado disponer un magnífico banquete, y toda su servidumbre pasó aquel día en medio de regocijos.
Cuando el visir Giafar hubo terminado la historia de Bedredin-Hasán, dijo al califa Haroun-al-Raschid:
—Comendador de los creyentes, esto es lo que tenía que referir a Vuestra Majestad.
El Califa conceptuó la historia por tan maravillosa que concedió sin titubear el perdón del esclavo Rian, y para consolar al joven del dolor que tenía por haberse privado él mismo de una mujer a quien tanto amaba, aquel Príncipe le dió en casamiento una de sus esclavas, lo colmó de bienes y le tuvo en suma privanza hasta su muerte…