Las mil y una noches
Las mil y una noches »Vestiré a lo prÃncipe; y montando en un hermoso caballo, con una silla de oro fino y una mantilla de tisú realzada de perlas y diamantes, me pasearé por la ciudad, acompañado de esclavos que irán delante y detrás de mÃ, y me presentaré en el palacio del Visir a la vista de los grandes y pequeños, que me tributarán rendidos acatamientos. Me apearé en casa del Visir junto a la misma escalera, subiré descollando entre mis criados, que en dos filas a derecha e izquierda irán en procesión, y el gran Visir me recibirá como a su yerno, cediéndome su asiento y colocándose inferior a mà para darme más realce.
»Si esto acontece, como no dudo, dos de mis servidores llevarán una bolsa de mil monedas de oro cada uno, y tomaré una, diciendo al presentársela:
»—Aquà están las mil monedas de oro que prometà para la primera noche de nuestro desposorio; luego le ofreceré la otra, diciendo: Tomad, ahà tenéis otras tantas para evidenciaros que sé cumplir mi palabra y que doy más de lo que ofrezco.