Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Transcurrió otro año, y Camaralzamán volvió a dar una respuesta negativa a los ruegos de su padre, el cual, indignado al fin, le mandó encerrar en una de las torres del palacio, sin otra servidumbre que un eunuco.

El Príncipe, lejos de apenarse, sintió una gran alegría, porque así tenía tiempo para dedicarse a sus estudios.

En la misma torre que servía de prisión a Camaralzamán existía un pozo en el que se albergaba el hada Maimocene. Cierta noche que el Príncipe dormía, salió el hada del pozo y se quedó extasiada contemplando la belleza sin igual del hijo del Sultán, y le besó en ambas mejillas sin despertarle. En aquel instante sintió un batimiento de alas, y el hada remontó su vuelo hacia la parte de donde procedía el rumor y reconoció a un Genio llamado Dauhasch.

El Genio se estremeció de espanto al ver el hada, pues sabía que ésta tenía sobre él una superioridad incontestable, porque no era rebelde a Dios.

—Maimocene —le dijo con acento suplicante—, si me prometes no hacerme daño, te contaré un hecho sorprendente.

—Habla —contestó el hada—; te prometo lo que pides.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker