Las mil y una noches
Las mil y una noches Firuz no dudaba que el Sultán tendrÃa guardado el caballo y comunicó a la Princesa su proyecto de valerse de dicho instrumento para regresar a Persia, y ambos convinieron en lo que habÃa de hacerse para llevar a buen término la empresa, empezando porque la Princesa se ataviarÃa al dÃa siguiente con objeto de recibir al Sultán, pero sin pronunciar una palabra.
Mucho se regocijó el sultán de Cachemira luego que el prÃncipe de Persia le refirió el efecto de su primera visita, y le conceptuó como el primer médico del mundo al saber que la Princesa le habÃa recibido en calma.
Firuz preguntó al Sultán los pormenores de la llegada a Cachemira de la princesa de Bengala, con el único objeto de averiguar el paradero del caballo encantado.
El Sultán, sin comprender la verdadera idea del PrÃncipe, le contó lo sucedido, y añadió que el caballo le habÃa hecho conservar entre sus tesoros como una preciosidad, si bien ignoraba el modo de usarlo.