Las mil y una noches

Las mil y una noches

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bien veo —dijo ella— que ese discurso os causa pena, pero dejémoslo y hablemos de la obligación infinita que os debo. No puedo explicar suficientemente mi alegría cuando pienso que sin vuestro auxilio estaría privada de la luz del sol.

Después de comer, Ganem dijo a Tormenta:

—Señora, desearéis sin duda reposar; os dejo, y cuando necesitéis de mí, hacedme llamar y me veréis pronto a cumplir vuestras órdenes.

Salió a comprar dos esclavas y, presentándolas a Tormenta, le dijo:

—Señora, una persona como vos necesita, por lo menos, dos mujeres que la sirvan.

Tormenta agradeció la atención de Ganem y le respondió:

—Señor, veo bien que no sois hombre de hacer, las cosas a medias.

Cuando las esclavas se hubieron retirado, el joven mercader se sentó en el sofá en que estaba Tormenta, pero a una distancia respetuosa.

—Señor… —dijo Tormenta.

—¡Ah, señora! —interrumpió Ganem—, tratadme como esclavo vuestro, porque tal soy y no dejaré de serlo jamás.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker