Las mil y una noches
Las mil y una noches 
HABĂA en el Estado de Zuman, en Persia, un rey cubierto de lepra.
Sus mĂ©dicos habĂan puesto en prĂĄctica todos los medios que su ciencia les sugerĂa para curarle, aunque inĂștilmente, cuando llegĂł a la Corte un mĂ©dico habilĂsimo llamado DubĂĄn.
Ăste habĂa aprendido cuanto sabĂa en los libros griegos, persas y turcos, y conocĂa al dedillo las cualidades buenas y nocivas de las plantas y de las drogas.
Sabedor de la enfermedad del Rey y de que habĂa sido desahuciado por sus mĂ©dicos, encontrĂł el medio de hacerse presentar al soberano.
âSeñor âle dijoâ, si me querĂ©is conceder el honor de aceptar mis servicios, me comprometo a curaros.
âSi hacĂ©is lo que decĂs ârepuso el Reyâ, os aseguro que colmarĂ© de riquezas a vos y a vuestros descendientes.
Retiróse el médico a su casa e hizo un mazo de madera con el mango hueco, perforado de una manera casi imperceptible, en el que colocó la droga de que pensaba servirse.