Las mil y una noches
Las mil y una noches —Señor —interrumpió el Visir envidioso—, suplico a Vuestra Majestad que me perdone el atrevimiento de suplicarle que me refiera lo que el visir del rey Sindbad dijo a su señor para impedir que diese la muerte al PrÃncipe, su hijo.
—Este Visir —contestó el Rey—, después de haberle expuesto cómo podÃa cometer una acción de la que luego tendrÃa que arrepentirse si daba oÃdos a las acusaciones de su suegra, le contó la siguiente historia: