Lazarillo de Tormes
Lazarillo de Tormes Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza; y, como me viese de buen ingenio, holgábase mucho y dicía:
—Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostraré.
Y fue ansí; que, después de Dios, éste me dio la vida, y, siendo ciego, me alumbró y adestró en la carrera de vivir.
Huelgo de contar a Vuestra Merced estas niñerías, para mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cuánto vicio.