Lazarillo de Tormes

Lazarillo de Tormes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

[TRACTADO TERCERO]

Cómo Lázaro se asentó con un escudero[240], y de lo que le acaesció con él

Desta manera, me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza, y, poco a poco, con ayuda de las buenas gentes, di comigo en esta insigne ciudad de Toledo, adonde, con la merced de Dios, dende a quince días se me cerró la herida. Y, mientras estaba malo, siempre me daban alguna limosna; mas, después que estuve sano, todos me decían:

—Tú bellaco y gallofero[241] eres. Busca, busca un amo a quien sirvas.

«¿Y adónde se hallará ése —decía yo entre mí—, si Dios agora de nuevo[242], como crió[243] el mundo, no le criase?».

Andando así discurriendo de puerta en puerta, con harto poco remedio, porque ya la caridad se subió al cielo, topóme Dios con un escudero que iba por la calle, con razonable vestido, bien peinado, su paso y compás en orden. Miróme, y yo a él, y díjome:

—Mochacho, ¿buscas amo?

Yo le dije:

—Sí, señor.

—Pues vente tras mí —me respondió—, que Dios te ha hecho merced en topar comigo; alguna buena oración rezaste hoy.

Y seguíle, dando gracias a Dios por lo que le oí, y también que me parescía, según su hábito y continente, ser el que yo había menester.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker