Lazarillo de Tormes

Lazarillo de Tormes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo[34] se viese, determinó arrimarse a los buenos[35] por ser uno dellos; y vínose[36] a vivir a la ciudad, y alquiló una casilla, y metíase a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena[37], de manera que fue frecuentando[38] las caballerizas.

Ella y un hombre moreno[39], de aquellos que las bestias curaban[40], vinieron en conocimiento[41]. Éste algunas veces se venía a nuestra casa y se iba a la mañana; otras veces, de día llegaba a la puerta, en achaque de comprar huevos, y entrábase en casa. Yo, al principio de su entrada, pesábame con él[42] y habíale miedo, viendo el color y mal gesto que tenía; mas, de que vi que con su venida mejoraba el comer, fuile queriendo bien, porque siempre traía pan, pedazos de carne, y en el invierno leños, a que nos calentábamos.

De manera que, continuando la posada[43] y conversación[44], mi madre vino a darme un negrito muy bonito, el cual yo brincaba[45] y ayudaba a calentar[46]. Y acuérdome que, estando el negro[47] de mi padrastro trebejando[48] con el mozuelo, como el niño vía[49] a mi madre y a mí blancos y a él no, huía dél con miedo para mi madre, y, señalando con el dedo, decía:

—¡Madre, coco!

Respondió él riendo:

—¡Hideputa[50]!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker