Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Los tres primeros sermones incluidos en esta sección son de importancia fundamental para el cultivo de la atención y conseguir la visión cabal (vipassanā) que es el corazón mismo de la meditación buddhista. El sermón 10 lleva precisamente el título: «sobre los fundamentos de la atención» y se refiere a las cuatro esferas en que ésta se practica: atención a la respiración (muy útil para empezar, puesto que se trata de un proceso fisiológico de fácil percepción, ligado al mismo tiempo, como es evidente, a los procesos mentales), atención al cuerpo, a los estados mentales y a los contenidos de la mente. Los dos sermones siguientes elaboran en detalle la práctica de dos de estos cuatro fundamentos: el sermón 118 trata de la atención a la respiración, y el sermón 119 de la atención al cuerpo. Siguen a continuación varios sermones que contemplan diversos aspectos del cultivo de la mente, ofreciendo avisos útiles para evitar los comunes errores en que puede caer el meditador. Así tenemos el sermón149 («Gran sermón sobre las seis esferas de los sentidos»), que pone de relieve la importancia de la recta comprensión de los seis sentidos que reconoce la psicología budista (o sea los cinco sentidos corporales más la mente) para llegar a la liberación, y enumera los 37 elementos del cultivo de la mente que conduce al despertar; el sermón 131 («Sermón sobre el solitario feliz»), que resalta el hecho de que todo el trabajo de atención y meditación tiene que hacerse siempre en el momento presente, y nunca recordando el pasado ni pensando en el futuro; el sermón 24 («Sermón sobre la sucesión de carruajes»), en el que se explican las siete fases progresivas del proceso de purificación comparándolas con un viaje realizado tomando una sucesión de vehículos; el sermón 121 («Pequeño sermón sobre la vacuidad»), sobre la práctica de los sucesivos niveles de abstracciones meditativas con el ejercicio de la atención (visión cabal para la vivencia de la vacuidad de todo lo que existe); el sermón 105 («Sermón a Sunakkhatta»), en el que el Buddha pone en guardia contra la tentación (en la que fácilmente cae el meditador) de creer, por haber hecho algún progreso, que se ha llegado ya a la meta. Finalmente, el sermón 128 («Sermón sobre las impurezas») pone de manifiesto las impurezas de la mente que impiden el progreso en la vida de santidad. Este sermón tiene además el interés de ofrecernos, en la parte introductiva, una animada escena de la vida del Buddha. Los monjes del lugar donde se encuentra se pelean, y ni siquiera él consigue apaciguarles. Se va entonces a otro monasterio y, al llegar, el portero, que es nuevo, no le conoce y no le quiere dejar entrar.