Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —¡Maravilloso, amigo! ¡Extraordinario, amigo! Como discípulo instruido que conoce bien las enseñanzas de su maestro, así responde el venerable Puṇṇa Mantāṇiputta punto por punto a las muy profundas preguntas que se le hacen.
»Es un bien para sus compañeros en la vida de santidad, es un gran bien para ellos tener la oportunidad de ver y honrar al venerable Puṇṇa Mantāṇiputta.
»Aunque para tener esta oportunidad de verle y honrarle esos compañeros en la vida de santidad tuvieran que llevar al venerable Puṇṇa Mantāṇiputta en andas sentado en un cojín sobre sus cabezas, sería un bien para ellos, un gran bien para ellos. Es un bien también para nosotros, es un gran bien para nosotros poder ver y honrar al venerable Puṇṇa Mantāṇiputta.
Dicho esto, el venerable Puṇṇa Mantāṇiputta dijo así al venerable Sāriputta:
—Venerable señor, ¿cuál es vuestro nombre y cómo os llaman vuestros compañeros en la vida de santidad[275]?
—Amigo, mi nombre es Upatissa, y mis compañeros en la vida de santidad me llaman Sāriputta.
—Desconocíamos que estábamos aconsejando al venerable Sāriputta, el honorable discípulo que es como el mismo Maestro. Si hubiéramos sabido que se trataba del venerable Sāriputta, no habríamos hablado tanto.