Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —Por supuesto, venerable señor, vivimos diligentes, fervorosos y resueltos.
—Y ¿cómo hacéis, Anuruddha, para vivir de este modo?
—He aquí, venerable señor, que el primero que regresa de recolectar la comida donada de la aldea, prepara los asientos, trae el agua para beber y lavarse las manos, y coloca el recipiente para los desperdicios. El que llega el último de recolectar la comida donada de la aldea, come, si quiere, de lo que ha quedado. Si no, recoge y tira los desperdicios donde no hay cultivos o en agua donde no hay seres vivientes. Recoge los asientos, el agua para beber y lavarse las manos, y, habiendo fregado el recipiente de los desperdicios, barre el refectorio. El que ve vacías o secas las jarras de agua para beber y lavarse las manos, las llena. Si le es imposible desplazarlas con su propia mano, llama a otro con un gesto de la mano y se las llevan entre los dos, sin que por ello, venerable señor, se pongan a hablar. Cada cinco días nos sentamos juntos para hablar toda la noche de la Enseñanza. De ese modo, venerable señor, vivimos diligentes, fervorosos y resueltos.
—Bien, bien, Anuruddha. Y, Anuruddha, viviendo así, diligentes, fervorosos y resueltos, ¿habéis logrado y permanecido dichosamente en estados mentales sobrehumanos, propios del conocimiento y visión extraordinarios de los Nobles?