Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Así lo he oído. En cierta ocasión el Bienaventurado residía en Vesālī, en la gran arboleda, en la casa del pináculo. Entonces estaba allí el asceta Saccaka, el hijo de los Nigaṇṭhas[316], un polemista ducho en debates y al que muchos reverenciaban.
Iba por ahí, por Vesālī, alardeando de lo siguiente:
—No veo a ningún asceta, brahmín, líder religioso, jefe de grupo o maestro de congregación, ni siquiera a los que afirman ser santos y estar completamente iluminados, que al entablar debate conmigo no tiemble, no se estremezca, no se convulsione y no sude por los sobacos. Si hasta un poste, que carece de sentidos, temblaría, se estremecería y se convulsionaría si entablara un debate conmigo, ¿qué decir de un ser humano?
El venerable Assaji, por la mañana, habiéndose vestido y llevando consigo el cuenco y el manto fue a Vesālī en busca de comida. Entonces Saccaka, el hijo de los Nigaṇṭhas, estaba dando un paseo por Vesālī y, viendo venir de lejos al venerable Assaji, fue hacia él, se le acercó e intercambió saludos con él. Terminada aquella charla amigable y cortés, Saccaka, el hijo de los Nigaṇṭhas se quedó de pie a un lado y le dijo:
—Amigo Assaji, ¿cómo educa el asceta Gotama a sus discípulos, qué fases sigue el asceta Gotama para instruir a sus muchos discípulos?