Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —Así es, venerable señor, tal y como entiendo la Enseñanza predicada por el Bienaventurado, es esta misma conciencia, y no otra, la que transmigra por la rueda de renaceres.
—¿Qué es esa conciencia Sāti?
—Venerable señor, es aquello que habla, siente y, aquí o allí, experimenta los buenos o malos resultados de las acciones.
—Hombre necio, ¿me has escuchado alguna vez predicar así la Enseñanza a alguien?
»Hombre necio, ¿no he dicho de muchas maneras que la conciencia surge dependientemente y que sin condición no hay surgir de la conciencia?
»Sin embargo tú, hombre necio, con tu mala interpretación, nos calumnias, te dañas a ti mismo y generas mucho demérito. Esto te acarreará perjuicio y sufrimiento durante mucho tiempo.
Entonces el Bienaventurado dijo a los monjes:
—¿Qué os parece, monjes? ¿Ha calado en el monje Sāti, el hijo del pescador, la Enseñanza y la Disciplina?
—¿Cómo podría ser, venerable señor? No, venerable señor.
Dicho esto, el monje Sāti, el hijo del pescador, se quedó sentado en silencio, perplejo, con los hombros caídos, cabizbajo, triste y sin palabras. Entonces el Bienaventurado, sabiendo esto, le dijo así: