Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Así lo he oído. En cierta ocasión, el Bienaventurado residía en Sāvatthī, en la arboleda de Jeta, en el parque de Anāthapiṇḍika. Entonces, en el reino del rey Pasenadi de Kosala, había un bandolero llamado Angulimāla, un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia, despiadado con todo ser viviente. Con sus fechorías devastaba pueblos, ciudades y comarcas. Habiendo matado a muchas personas, llevaba un collar hecho con los dedos de sus víctimas[375]. Un día, por la mañana temprano, el Bienaventurado se vistió y, tomando su cuenco y su manto, fue a Sāvatthī en busca de comida donada. Habiendo caminado por Sāvatthī recolectando comida, tras volver de la colecta de ofrendas, después de comer, habiendo ordenado su aposento, tomó el cuenco y el manto, y se dirigió hacia la carretera por la que merodeaba el bandolero Angulimāla. Los ganaderos, pastores y campesinos que pasaban a toda prisa, al ver que el Bienaventurado se dirigía hacia la carretera por que merodeaba el bandolero Angulimāla, le decían: