Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —No vayáis por este camino, asceta, por él merodea el bandolero llamado Angulimāla, un asesino sanguinario dado a la agresión y a la violencia, despiadado con todo ser viviente. Con sus fechorías ha devastado pueblos, ciudades y comarcas. Habiendo matado a muchas personas, lleva un collar hecho con los dedos de sus víctimas. Asceta, por este camino van grupos de diez, veinte, treinta y cuarenta personas, y, aun así, caen en manos del bandolero Angulimāla.
Por más que le decían, el Bienaventurado permanecía en silencio y seguía su camino.
Por segunda vez,… [como antes]… Por tercera vez… [como antes]… Pero por más que le decían, el Bienaventurado permanecía en silencio y seguía su camino.
El bandolero Angulimāla vio venir de lejos al Bienaventurado y, habiéndolo visto pensó: «¡En verdad que es increíble, en verdad que es extraordinario! Se sabe que por este camino, aunque vengan en grupos de diez, veinte, treinta o cuarenta personas, igualmente caen en mis manos; pero aquí llega un solo asceta, sin compañía, como traído por el destino. ¿Y si le quitara la vida a este asceta?».