Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha Entonces, el bandolero Angulimāla, habiendo tomado la espada y el escudo, el arco y las flechas, se puso a seguir de cerca al Bienaventurado. Entonces el Bienaventurado recurrió a una de sus facultades paranormales y he aquí que el bandolero Angulimāla, por más veloz que caminase, no conseguía alcanzar al Bienaventurado, quien continuaba caminando normalmente. Entonces el bandolero Angulimāla pensó: «En verdad que es increíble, en verdad que es extraordinario. Antes podía alcanzar y atrapar a un elefante… a un caballo… a un carruaje… a un ciervo, pero ahora, por más veloz que camine, no consigo alcanzar a este asceta, quien continúa caminando normalmente».
Entonces se detuvo y dijo al Bienaventurado:
—Párate, asceta, párate, asceta.
—Parado estoy, Angulimāla, párate tú también.
Entonces Angulimāla pensó: «Estos ascetas, hijos de los Sakyas, dicen la verdad, se ajustan a la verdad. Pero este asceta, aunque sigue caminando, me dice: “Parado estoy, Angulimāla, párate tu también”. ¿Y si le preguntara a este asceta?».
Entonces el bandolero Angulimāla habló al Bienaventurado en verso:
Mientras tú caminas, asceta, me dices que ya has parado, y estando yo parado, me dices que no lo estoy.