Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha —He aquí, venerable señor, que estando en la soledad del retiro, surgió este pensamiento en mi mente: «Estas opiniones el Bienaventurado no las explica, las deja a un lado y las rechaza… [se repite lo anterior]… Si no me las explica, [se vuelven a enumerar las opiniones], entonces abandonaré la practica y regresaré a la vida inferior».
»Si el Bienaventurado sabe que: «El mundo es eterno», que me lo explique; si el Bienaventurado sabe que: «El mundo no es eterno», que me lo explique; Si el Bienaventurado no sabe si: «El mundo es eterno», o si: «El mundo no es eterno», entonces, que quien no sabe ni ve, diga sin rodeos: «No conozco ni veo»… Si el Bienaventurado sabe… [se repite lo mismo para las demás opiniones].
—¿Es que acaso, Māluṅkyāputta, te he dicho yo nunca: «Ven, Māluṅkyāputta, si te dedicas a la vida de santidad conmigo, te explicaré si el mundo es eterno o si el mundo no es eterno; si el mundo es finito o si el mundo es infinito; si el alma y el cuerpo son una misma cosa o si el alma y el cuerpo son dos cosas distintas; si el Tathāgata existe tras la muerte o si el Tathāgata no existe tras la muerte; si el Tathāgata existe y no existe tras la muerte o si el Tathāgata ni existe ni no existe tras la muerte»?
—No, venerable señor.