Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha
Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha »Si lo deseas, Vaccha, habiendo experimentado por tu propio conocimiento superior en este mismo mundo la aniquilación de las corrupciones, podrás alcanzar y permanecer en la liberación de la mente y la liberación por la sabiduría que están libres de corrupciones[564]. Tendrás la capacidad de ver por ti mismo cualquiera de esas características porque dispones de una buena base».
Entonces, el venerable Vacchagotta, habiéndose complacido y gozado con las palabras del Bienaventurado, se levantó de su asiento, ofreció sus respetos al Bienaventurado y, manteniéndole a su derecha, se marchó.
Luego, el venerable Vacchagotta, viviendo solo, retirado, diligente, fervoroso y resuelto, logró sin tardanza, en este mismo mundo, experimentando por sí mismo con conocimiento superior, alcanzar y permanecer en aquella insuperable consumación de la vida de santidad por la que los hijos de cualquier familia dejan el hogar, y hacen bien, para salir a la vida sin hogar. Supo: «Aniquilado el renacer, cumplida la vida de santidad, hecho lo que había que hacer, no hay ya más devenir». Y el venerable Vacchagotta llegó así a ser otro de los perfectamente santos[565].
En aquel tiempo, unos monjes iban a ver al Bienaventurado. Viéndolos venir de lejos, el venerable Vacchagotta se acercó a ellos y les preguntó:
—¿Dónde van los venerables?