Ollantay
Ollantay Las tres escenas siguientes ofrecen información al Inca: en primer lugar, de la suerte corrida por Ollanta (III); luego, un mensajero le narra la batalla (IV); finalmente, llega el mismo Rumi Ñahui, ahora como vencedor, para informar al Inca de su triunfo y el Inca pide le traigan a los enemigos vencidos (V).
Pero en vez del castigo de Ollanta, la escena siguiente (VI) ofrece el perdón del Inca, quien actúa como el deux ex machina de la tragedia antigua. Aunque el general vencedor recomienda una merecida muerte, la generosidad del Inca no tiene límites y, no satisfecho con perdonar a Ollanta, lo nombra su lugarteniente y su representante en el Cuzco pues él debe marchar al Collasuyo. Es de suponer que se debe exigir mucho esfuerzo a los actores al representar escena tan postiza como increíble por lo que el hábil dramaturgo quechua hace ingresar al escenario a Ima Súmac para presentarla al Inca con lo que se da comienzo (VII) a lo que constituye una segunda escena de reconocimiento, triple esta vez, del Inca y de su hermana y de Ollanta y Cusi Coyllur e Ima Súmac, es decir de la esposa que creía muerta y de la hija cuya existencia ignoraba.