Ollantay
Ollantay Dicha, Pitu-Salla, con una lámpara, un vaso de agua y un plato de comida, luego Cusi-Coillur.
PITU-SALLA
Levántate, Ima-Súmac, que ya es hora,
pero tapa la luz. (Ima-Súmac coloca la lámpara en uno de los nichos; Pitu-Salla abre la puerta del foro, que es el calabozo de Cusi-Coillur).
Mira allá adentro
la afligida Princesa que buscabas.
¿Hallará así tu corazón consuelo?
IMA-SÚMAC
¡Oh, dolor! ¡Ay de mí, desventurada!
Sosténme por piedad. ¿Qué es lo que veo?
¿Acaso yo buscaba ese cadáver?
¿Y eras tú la guardiana de ese muerto?
¡Cuánta pavura su presencia infunde!
(Se desmaya).
PITU-SALLA
¿Qué me pasa? ¡Ima-Súmac! ¡Mi embeleso!
¡Doncellas, acudid! ¡Auxilio! ¡Auxilio!
¡Ay! ¡Vuelve, hermana, en ti; vuelve al momento!
No tienes que temer, hija querida;
la persona que llora no es un muerto;
es solo una princesa desgraciada,
que en esa cueva exhala sus lamentos.