Ollantay
Ollantay CUSI-CCOYLLUR, llorando, y su madre, CCOYA, se encuentran en el interior del Aclla-Huasi.
CCOYA.— ¿Desde cuándo estás tan mustia Cusi-Ccoyllur, imagen del Sol? ¿Desde cuándo te ha abandonado el gozo y la alegrÃa? Profunda tristeza despedaza mi afligido corazón: deseo mejor la muerte que presenciar tanta desdicha. Dime: ¿has amado a Ollanta? ¿Eres su compañera? ¿Estás ya desposada con él? ¿Has elegido a ese inca por tu esposo? Descansa un poco.
CUSI-CCOYLLUR.— ¡Ay princesa! ¡Ay madre mÃa! ¿Cómo no he de llorar? ¿Cómo no he de gemir? Si mi amado, si mi protector que cuidó de mi niñez durante tantos dÃas y tantas noches me olvida, castigándome con la más terrible indiferencia. ¡Ay, madre mÃa! ¡Ay princesa! ¡Ay, mi adorado amor! Desde el dÃa que entré aquÃ, la Luna se vistió de luto; el Sol se oscureció como si estuviera cubierto de ceniza. Una nube tempestuosa vino a anunciar mi pesar, y aun la hermosa estrella del amor dejó de emitir sus fulgores. Todos los elementos han conspirado contra mÃ, y el Universo ya no existe. ¡Ay, madre mÃa! ¡Ay, princesa! ¡Ay, mi adorado amor!