Ollantay
Ollantay —Sapa Inca, esto es ¡oh gran señor! Tengo el honor de poner a sus pies el contingente de bravos Antis que has mandado se apresten para la campaña. Ellos conmigo a la cabeza sabremos, como siempre, cumplir con nuestra obligación. Cierto estoy de que las invencibles armas del Imperio triunfarían sin resistencia en todas partes. El gran Pachacámac anuncia a mi corazón grandes prosperidades. El esplendor que te rodea, la afabilidad que ahora mismo luce en tu faz, prometen gracias y beneficencias, y son un impulso de mi esperanza para atreverme a pedirle la última y mayor gracia a que podré aspirar en mi vida.
El Inca lo oyó con agrado y le dijo:
—Si le queda a mi poder algo más con qué exaltarte, puedes pedirlo con franqueza. Ya sabes que aprecio tus buenos servicios.