Ollantay
Ollantay Al pedregal va tras ella
pero la encuentra ya muerta
empezando, al verla yerta,
triste en su lengua a cantar.
¡Corazón! ¿dó están tus ojos
y ese tu pecho amoroso?
¿Dó tu corazón virtuoso
que con ternura me amó?
¿Y dónde tus dulces labios
que adivinaban mis penas?
Sufriré pues mil cadenas,
ya mi dicha concluyó.
Y la infeliz palomita
de peña en peña vagaba
y nada la consolaba
ni calmaba su pesar:
vuela al valle preguntando
por su amor a una paloma;
mas la muerte ya se asoma
y la quiere arrebatar.
Al despuntar de la aurora
en el puro azul del cielo,
por último desconsuelo
se estremece con dolor…
y bamboleando su cuerpo
cae ya desfallecida,
¡y al morir enternecida