Ollantay
Ollantay De acuerdo a la división corriente que hacen los crÃticos de las piezas dramáticas del teatro español barroco, Ollanta serÃa un drama de capa y espada. Ollanta cumple con la finalidad fundamental de toda obra dramática: representar una historia que desarrolla su argumento por medio de la acción. AsÃ, se trata de una obra muy rica y diferente de todo el teatro quechua existente no solo por la gran habilidad de su movimiento dramático, sino también por lo que la estiman todos los quechuistas: su lenguaje elevado, su procedencia culta y su inspiración poética. Como en el teatro barroco español, se mezcla en el Ollanta lo grande y lo pequeño, lo majestuoso y lo grotesco. Se da, además, una fusión de tragedia y comedia, el placer junto con el dolor, lo alegre con lo triste. Pero también destacan en ella las escenas lÃricas (como las de los yaravÃes que intensifican determinados momentos dramáticos con gran naturalidad), los soliloquios (como el de Ollanta cuando se muestra frustrado y melancólico o el de Rumi Ñahui cuando es derrotado). Siguiendo el teatro español de la época, se rompe con las llamadas unidades de lugar y de tiempo. La obra se construye, más bien, por pequeñas escenas muy compactas que producen una obra sólidamente armada. Además, el ritmo de los sucesos es de un carácter a menudo cinematográfico.