Poesia oral
Poesia oral La joven desventurada
A un muchacho el anillo una joven ofrecía:
«Toma el anillo, muchacho, mi familia no me quiere,
ni mi padre, ni mi madre, ni hermanos, ni hermanas;
pero tú, muchacho mío, no lo divulgues,
que soy una joven desventurada:
yo siembro el basilisco y en mí crece el ajenjo.
¡Oh ajenjo, oh ajenjo, oh amarga flor mía!
Mis paraninfos se adornarán contigo
cuando, infeliz, al sepulcro me lleven».
* * *
Deseo de amor
Un muchacho tocaba el tamboril,
de oro estaba hecho su tamboril,
virginales cabellos tenía por cuerdas
y una pluma de halcón por pletro.
Del balcón lo mira una muchacha;
lo miraba y para sí decía:
«¡Qué maravilloso joven, Dios mío!
Si el cielo me lo diera en suerte,
extendería claveles por su cuerpo,
rosas rojas bajo su cabeza,
para que el denso olor lo despierte
