Poesia oral
Poesia oral (Sumatra)
¡Oh, esposo mío!
Tú me has abandonado, mi príncipe,
a mí, la solitaria;
estoy como la vaca abandonada,
como la hembra abandonada del búfalo,
sin compañero.
Ahora que mi marido me ha dejado,
ahora soy pobre yo, que tuve esposo.
Mi padre,
el grande, el ilustre,
el grande, que marchaba en esplendor
al monte Si Manabun, donde el suelo fácilmente cede ante los pasos;
él, que surgió diestramente como el sol
y con dificultad bajó al ocaso.
De noche, a menudo lo reclamaban, a él, mi padre,
y también por la mañana clamaban por él.
¡Oh, tú, oso en la ruta,
tigre a las puertas!
Y ahora caíste, caíste, padre, príncipe,
esposo.
¡Oh, padre mío,
tú, cuyos huesos jamás se fatigaban,
cuyas manos no reposaban nunca!
Nunca lloraré bastante por él, mi esposo,
