Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Muchos de los muchachos y muchachas se reían y bromeaban, y es evidente que confían tanto en sus maestros, practicantes y asistentes sociales que los llaman por su nombre de pila; a todos menos a los médicos, supongo. Ninguno parece tan asustado como yo. ¿Lo estaban cuando llegaron? ¿Lo están todavía y fingen no estarlo? No concibo que puedan vivir en este lugar. La verdad es que el centro juvenil no es tan malo como el pabellón. Casi parece una pequeña escuela, pero el hospital es insoportable; las salas apestosas, la frialdad de la gente, las puertas cerradas con candado… Es una pesadilla aterradora, un mal «viaje», un cataclismo; es lo más terrible que pueda imaginarse.