Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Imagino que la gente se adapta a todo, incluso al confinamiento en una institución como ésta. Cuando esta noche cerraron con llave la pesada puerta, ya no me sentí tan horriblemente deprimida, o acaso esté agotada de tanto llorar.
Babbie y yo nos sentamos a charlar un rato y la peiné, pero ya no hay alegría ni espontaneidad en nuestra vida. Voy a rastras y sólo vegeto, como ella. Los otros muchachos de nuestro pabellón hablan, bromean, miran la tele o se encierran en los baños para fumar, pero Babbie y yo apenas procuramos sobrevivir.
Aquí todos fuman. Las salas están ahumadas y por doquier se forman círculos grises de humo, pues no tiene dónde meterse. Parece tan acorralado y tan a la deriva como los pacientes.
Todos los enfermeros llevan racimos de pesadas llaves colgando de sus batas. El ruido incesante que producen por el recinto es un recordatorio deprimente.
30 de Julio.
Esta noche Babbie bajó a la sala de asueto a mirar la tele y yo me siento celosa. ¿Voy a perder los estribos porque una niña le dé cariño a una vieja que compartirá con ella su paquete de cigarrillos? No puede ser. No puedo caer en esto.
31 de Julio.