Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Debo de haber perdido el juicio, o por lo menos escapa a mi control, pues he querido rezar. He querido suplicar a Dios que me ayude, pero sólo he podido articular unas palabras, oscuras e inútiles palabras que cayeron al suelo y se fueron rodando debajo de la cama. Intenté acordarme de una plegaria sin conseguirlo, sólo palabras sueltas, inservibles, artificiales, pesadas palabras sin sentido ni poder. Son como los arrebatos de la idiota plañidera que actualmente forma parte de mi familia de internamiento. Monsergas verbales, inoperantes, sin ton ni son; banales, carentes de poder y de gloria. A veces pienso que la única salida de este antro es la muerte.
29 de Julio.
Hoy se me ha concedido el privilegio de ir a la escuela, y aquí la escuela es, verdaderamente, un privilegio. Nada podría ser más tenebroso y desolador que permanecer aquí sentada sin tener nada que hacer durante millones de horas.
Mientras dormía debo de haber llorado, porque esta mañana mi almohada estaba húmeda. Desperté totalmente extenuada. Los muchachos de secundaria tienen dos maestros, y nosotras también. Parecen amables, y la mayoría de los muchachos dan la impresión de controlarse bastante bien. Será por miedo a que les envíen de nuevo al Limbo, un universo de soledad y de hastío.