Robin Hood
Robin Hood —Entonces deberÃais enviar directamente a Gisborne con una escolta de doce hombres bien armados y en la misma semana podrÃa seguir viaje a Evil Hold…
—Convenido —aceptó el padre Hugo.
Y después de acompañar a su visitante hasta las puertas de la abadÃa, llamó a Guy y le dio las instrucciones necesarias de acuerdo con las exigencias de Isambart de Bellame.
Hugo de Rainault era asÃ; una vez vencido, ¿por qué no aceptar la derrota?
—Elegiréis bien los hombres y saldréis mañana temprano. En vuestras manos pongo a esa muchacha, confiado en vuestro valor y prudencia —dijo a Gisborne—. Y tener cuidado con Robin Hood.
Este nombre hizo enrojecer al caballero, un poco por encono y mucho por vergüenza…
Al dÃa siguiente llegó al lugar en que se hallaba Robin un mendigo, cuyas visitas tenÃan por único objeto el traerle noticias que pudieran interesar a la banda.
Las de ahora no podÃan ser más interesantes. ¡Se trataba nada menos que de la expedición de Gisborne y el casamiento de Mariana…!
—¿Casarse una niña tan delicada con semejante lobo? ¿Crees tú que estará de acuerdo?
—Ella no sabe nada del asunto —dijo el espÃa.