Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah, ese odioso ladrón normando! —exclamó nuestro hombre con rabia—. ¡Eso no puede ser y yo lo impediré! ¡La primera mujer de Isambart murió misteriosamente en ese castillo y en él no entrará nunca jamás otra mujer mientras yo reine en Sherwood! ¡Mariana no llegará a Evil Hold! ¡Atajaremos a Gisborne en el camino!

Cuando llegó el momento, Robin fue avisado por el mismo informante que Mariana había llegado a la Abadía y que al día siguiente se pondría en marcha para Evil Hold. Entonces se apostó con parte de su gente como él sólo sabía hacerlo, y esperó.

Poco esperó, pues sólo un par de horas llevaba en el camino cuando avistó al señor de Gisborne que venía al frente de su gente y conduciendo un palafrén sobre el cual iba una hermosa muchacha.

—Detente, Guy de Gisborne, y entrégame esa joven que, bajo mi palabra de honor, será devuelta a Kirkless, sin daño para ella y ni siquiera para ti.

Cuentan las historias que Mariana, impresionada al ver a Robin desafiar solo a Girborne con gente de armas, se enamoró en el acto del apuesto sajón. Además vio en el proscrito una tabla de salvación que le permitía escapar al espanto de un matrimonio que le era odioso.

—¡Robin de Locksley! —exclamó Guy al reconocer a su antiguo enemigo—. ¡A él, villanos, detenedlo! ¡Hay cincuenta monedas de oro para el que lo cace!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker