Robin Hood
Robin Hood Eso era precisamente lo que querÃa el padre Hugo; hubiera preferido pagar cuando Mariana estuviera de regreso en la AbadÃa, pero no ignoraba que su hermano, en materia de dinero, era más irreductible que él, y tuvo que aceptar. Volvió a la AbadÃa con una buena escolta, sin ser molestado esta vez.
Por su parte el sheriff, a pesar de presentar exageradamente a su hermano las dificultades de una lucha abierta y decidida contra Robin, no creÃa que éste contara con más de unos treinta y cinco o cuarenta hombres, pues ésa era, más o menos, la cantidad con que siempre se habÃa mostrado acompañado. Además, la gente siempre exageraba. De modo que con ochenta hombres bien armados tendrÃa más de lo necesario, yendo él de jefe, para limpiar la selva de Sherwood.

Mientras Roberto de Rainault tomaba las provisiones necesarias, Robin, era informado de los propósitos de sheriff, y hasta se puede decir que conocÃa los nombres de los que formarÃan parte de la expedición organizada contra su persona…