Robin Hood
Robin Hood —¡Lo que es Much es un bribón insolente! ¡Fijaos que atreverse a llamarme gordo! Si no fuera por mis sagradas vestiduras te demostrarÃa que en mi cuerpo no hay una gota de grasa, todo es músculo. Grande puedo ser, pero gordo no, como lo comprobarás cuando te dé el golpe que te has ganado…
—Mi buen fraile —exclamó Much, jocoso—, si quieres podemos hacer un rato de entrenamiento mientras el sheriff continúa su ejercicio en busca nuestra…
—Prepárate bien —aceptó el fraile sin más ni más—. Empieza tú.
Much no se hizo rogar y aplicó un bárbaro puñetazo, que hizo trastabillar al corpulento fraile.
—Ahora llegó mi turno. —Tuck respiró hondo, se recogió las mangas de la túnica y golpeó. El puñetazo tendió a Much en el suelo, donde quedó semidesvanecido durante un rato—. Eso no fue más que una muestra —agregó el fraile al ayudarlo a levantarse—. Si realmente te hubiera pegado con todas mis fuerzas, te hubieras quedado dormido en el suelo durante tres dÃas.
Festejado con risas el rápido encuentro de pugilato, el «pequeño John» opinó:
—Ahora podrÃamos rondar un poco…
—No, aún no, porque Huberto deberá pasar por aquà dentro de un momento. Ocultémonos hasta que haya pasado; quiero que por hoy el sheriff encuentre la selva completamente varÃa.