Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Te… te… tengan co… coraje, hombres! ¡Que… que… que son los bandidos que quie… quieren asustarnos!

—Y que ya lo han conseguido hacer contigo, ¡mala pécora! —refunfuñó uno que por lo visto había conservado un poco de serenidad de juicio.

Al rato amainaron las risas misteriosas —sin duda Robin quiso dar un descanso a los muchachos—, con lo que volvió un poco de serenidad a los espíritus de la «valiente» tropa de Roberto de Rainault.

Tanto que, dispuesta una vigilancia especial de ocho hombres en torno al campamento, el grueso de la tropa trató de descansar, confiados en que los centinelas darían la voz de alarma en cuanto viesen u oyesen algo que les llamara la atención.

Al poco tiempo recomenzaron las risitas, pero más espaciadas, como si sólo quisieran mantener viva la nerviosidad de aquellos pobres guerreros mercenarios.

Entre el temor supersticioso y la seguridad de que se trataba de Robin, el sheriff no sabía a qué atenerse ni cómo obrar. En un momento de reflexión y haciendo de tripas corazón quiso intentar una salida para investigar el origen del asunto. Pero no encontró voluntarios que lo acompañaran. Y, francamente, para ir solo…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker