Robin Hood
Robin Hood —El dragón de la ciénaga se los ha tragado —dijo uno.
—El dragón no puede haber sido —le rebatieron—, porque el dragón ruge y echa fuego por los ojos y nosotros no hemos oÃdo ni visto nada de eso; han sido los duendes, os lo aseguro…
—Fue simplemente un encantamiento —sostenÃa un tercero—, y del que también nosotros seremos vÃctimas. Nos conducirán por un laberinto hasta muy profundamente dentro de la tierra o por el hueco de un árbol gigante, y volveremos a salir a la superficie convertidos en jabalÃes o en cerdos…
—¿Asà que tú crees que ya no podremos salir de esta selva?
—Tal creo —respondió el tétrico augur— y, por lo tanto me parece que, ya que no podemos defendernos, deberÃamos buscar a nuestro amo y a Huberto para estar todos juntos en la desgracia.
—¿Y por dónde los buscaremos? ¿Y a cuál primero, al sheriff o a Huberto?