Robin Hood
Robin Hood —Cuando te canses de mÃ, si quieres, puedes enviarme allá; antes no…

Al mediodÃa siguiente, Guy de Gisborne regresaba a Nottingham, hambriento y cansado, después de haber pasado casi veinticuatro horas vigilando la granja de Locksley inútilmente. En determinado sitio del bosque hizo un alto para descansar, y fue entonces cuando aparecieron como cuarenta sujetos que se abalanzaron sobre sus hombres con espadas y mazas, al tiempo que se oÃan los caracterÃsticos zumbidos de las flechas. La gente de Gisborne se entregó sin combatir; tal era el convencimiento de que nada podÃan hacer contra los arqueros que tantas veces los habÃan vencido.
Dejando varios hombres vigilando al normando, Robin se dirigió a la granja de Locksley y le prendió fuego.
Guy de Gisborne habÃa sido doblegado una vez más y la cólera del padre Hugo no tuvo lÃmites, porque la granja era propiedad de la AbadÃa de Santa MarÃa…