Robin Hood
Robin Hood Por decisión de Robin, sus hombres cargaron con el herido y marcharon toda la noche en dirección de la Abadía de Santa María. Habían hallado en las ropas de Rogelio un significativo documento firmado por el padre Hugo y por el cual se comprometía a cederle la mitad de lo que en la vivienda de la selva se hallara más quinientas monedas de oro. Por lo visto el caballero conocía el tamaño de la empresa y no había querido intentarla sin asegurarse por escrito. En el camino y poco tiempo antes de llegar, los hombres de Robin fueron cortando gruesas ramas de árboles con las que una vez frente a la Abadía y como a unos cincuenta pasos de distancia de su entrada, levantaron una primitiva horca, de la que colgaron a Rogelio, con el documento prendido en el pecho, para que nadie ignorara cómo se había ganado el patíbulo. Al pie de la firma del padre Hugo el fraile Tuck escribió, a pedido de Robin, él siguiente mensaje:
Éste es el destino que espera a los asesinos pagados por el padre Hugo. La próxima vez el castigo lo recibirá él.
El abad de Santa María, desde entonces, se quedó tranquilo, porque sabía que Robin Hood siempre cumplía sus amenazas…