Robin Hood
Robin Hood —No —le contestó Robin—, aquà ha habido ya muchas muertes, pero la deshonra todavÃa no ha llegado. Ahora vendrá para ti, mayordomo. Por todo lo que ha pasado hoy en estas tierras, ya sé que seré condenado por el padre Hugo, lo mismo que esta gente que ha respondido por mÃ, y de cuya fidelidad me ha dado tantas pruebas. El padre Hugo recibirÃa muy bien nuestras súplicas de perdón, pero he pensado enviarle el mejor mensajero para que le informe de todo antes de que ponga precio a mi cabeza.
Y antes de que Guy se diera cuenta de lo que habÃa querido decir, se dio vuelta, y dirigiéndose a Scarlett, ordenó:
—Scarlett, súbelo al caballo y átalo sobre él.
Cumplida al pie de la letra la orden de Robin, Guy de Gisborne quedó en tal forma asegurado sobre su propio caballo, que casi le era imposible conducirlo.