Textos hermeticos
Textos hermeticos 14Pues Dios, que es bueno y siempre resplandeciente, que contiene en sí mismo el límite de su eterna excelencia propia, que es inmortal, que en sí mismo envuelve su lote ilimitado, Dios, nos ofrece la promesa de una alabanza salvífica en un continuo flujo desde la energía de allá hacia este cosmos… Pues allí no hay diferencias entre unos y otros, allí no hay veleidades, sino que todos piensan una sola cosa, todos tienen una misma previsión, un solo pensamiento, el mismo padre, una misma sensación actúa en todos ellos y el filtro recíproco es un mismo amor que activa en ellos la armonía única del todo[196].
15Por eso es preciso alabar a Dios. Pero descendamos también hasta aquellos que han recibido el cetro de él. Tras haber comenzado la alabanza de los reyes, ejercitados con ello y ya prácticos en sus panegíricos, es preciso entonces cantar la piedad hacia el Señor, dedicándole a él la primera parte de nuestra alabanza y adiestrándonos en el ejercicio por ese medio, para que la alabanza sea para nosotros tanto ejercicio de la piedad hacia Dios como de alabanza a los reyes.