Textos hermeticos
Textos hermeticos —Pues no, Asclepio, no es el cuerpo por sà mismo, sino una causa interna al cuerpo motor de lo inerte la que mueve a ambos, tanto al cuerpo del que mueve como al del objeto movido. De lo cual se deduce que un objeto inanimado no puede mover a otro objeto inanimado. FÃjate entonces en el alma abrumada por el peso, pues debe transportar dos cuerpos.
Es evidente, en conclusión, que todo lo que se mueve se mueve en algún lugar y por causa de algo.
Inexistenciadel vacÃo10—Sin duda el movimiento habrá de producirse en el vacÃo, ¿no Trimegisto?
—Un momento, no te precipites, Asclepio. Porque no puede existir ningún ente vacÃo; la misma palabra «existencia» lo demuestra: tal ente no podrÃa ser ente si no estuviera lleno de existencia y lo que existe no puede nunca llegar a convertirse en algo vacÃo.
—Sin embargo, Trimegisto, ¿no existen cosas vacÃas, como por ejemplo una vasija, un vaso, una cuba o cosas semejantes?
—¡Ay Asclepio!, ¡qué inmenso error!, consideras vacÃas a cosas que están completamente llenas y repletas.
11—¿A qué te refieres, Trimegisto?
—Vayamos por partes, ¿no es un cuerpo el aire?
—Lo es.