Textos hermeticos
Textos hermeticos 6Poimandres me preguntó entonces: —¿Has comprendido lo que significa esta visión? —Llegaré a comprenderla, respondí. —Pues escucha, siguió, aquella luz soy yo, el Pensamiento, tu Dios, el que existe antes de la naturaleza húmeda surgida de la oscuridad, y la luminosa Palabra surgida del Pensamiento es el Hijo de Dios. —¿Cómo puedo entender eso?, pregunté. —Considéralo de este modo: lo que en ti ve y oye es la palabra del Señor, y tu pensamiento es Dios padre. Son indisociables uno de otro y su unión es la vida. —Te estoy agradecido, le dije. —Centra, pues, tu atención en la luz y accede así a su conocimiento.
El cosmosarquetípico7Mientras me decía esto permanecía mirándome de frente de tal modo y durante tanto tiempo que yo temblaba de miedo ante su aspecto. Pero cuando levantó la cabeza pude contemplar en mi pensamiento que aquella luz, que constaba de innumerables potencias, se convertía en un cosmos sin límites[14]. Y en él cómo el fuego era bloqueado por una fuerza más poderosa y, así dominado, ocupaba su lugar propio. Estas cosas concebía en mi pensamiento, contemplándolas en virtud de la palabra de Poimandres.
El cosmossensible8Ante mi turbación, me dijo de nuevo: